domingo, 22 de junio de 2008

Pepe Contreras


Cuando estén aburridos y quieran echar unas risas con los dolores de estómago que debe tener a diario el autor, les recomiendo que se lean el blog del periodista Pepe Contreras (Picoco en el mundo periodístico), pero no se les ocurra hacer cualquier tipo de comentario, pues este adalid de la libertad de expresión, según me cuentan, los censura todos menos los que le alaban o aplauden. Debe se verdad porque tiene bastantes pocos comentarios.

Les recomiendo que lean “El condenado troll”, no tiene desperdicio. Quien dice: “En este blog hay normas de cortesía, de elegancia y finura en la expresión que, de ser cumplidas, nos permiten que publiquemos sin más los comentarios”, arremete de forma furibunda, con todo tipo de insultos y amenazas contra alguien que parece ser le escribe comentarios que no le gustan. Vaya cortesía, elegancia y finura de expresión.
Es un “independiente” (aunque según cuentan por Jerez y Diputación, solo con aquellos que le pagan el correspondiente impuesto de independencia) por necesidad, ya que lo normal es que cuando lo conocen prescinden de sus servicios, porque la verdad es que no es precisamente brillante. Eso sí, le encanta la intriga y el cotilleo. En este caso pregunten lo que dicen de él en el ayuntamiento de Cádiz
Es tanta la inquina que le tiene a Fernando Santiago que, a pesar de haber pronosticado lo contrario, este a vuelto a ser elegido presidente en la Asamblea de la Federación Andaluza de Asociaciones de Periodistas con 8 votos a favor, uno en contra y una abstención. Jerez ni fue (la que el dice que le apoya y bendice).
No se si habré sido capaz de ser cortés, elegante y fino en la expresión, pero, eso sí, no verán ni insultos, ni amenazas.
Pepe Contreras, todo un personaje
Julio Braña

1 comentario:

Selva Otero-Pizarro dijo...

Gracias, Julio por tu proverbial elegancia y felicitaciones a Fernando Santiago, un sólido periodista y un tipo coherente y valiente, a pesar de no estar de acuerdo con lo de FJL, sólo iniciales porque no puedo ni poner el nombre. Selva (que no necesita apellido)